Elevator Pitch

Si os encontráis inmersos en el apasionante mundo del emprendimiento, seguramente habréis oído hablar del término de origen anglosajón “elevator pitch”. Para aquellos que desconocéis su significado, hace referencia a un sucinto discurso de presentación de una idea de negocio con el fin de conectar con posibles inversores, clientes o colaboradores.

 

Su nombre proviene de la hipotética situación de un encuentro casual en un ascensor con la persona a quien deseas contar tu proyecto, estando el tiempo restringido a la duración del viaje, es decir, entre uno y dos minutos aproximadamente. En consecuencia, resulta imprescindible saber transmitir el mensaje que queremos de forma concisa pero persuasiva.

 

Hay que estructurar muy bien el discurso y, a pesar de su brevedad, diferenciarlo en varias secciones:

 

1)Inicio: suele ser muy efectivo comenzar la alocución con un interrogante que capte la atención de la audiencia. A modo de ejemplo, una start-up que se encuentra diseñando un aparato para corregir ineficiencias energéticas en cada hogar podría comenzar con la sugerente pregunta: “¿Queréis ahorrar en vuestra factura de la luz?”.

 

2)Desarrollo: ésta constituye la parte fundamental. En primer lugar, se presenta tanto a la empresa como a los diversos integrantes del equipo, subrayando las habilidades específicas que aporta cada uno.

 

En segundo lugar, se deben transmitir de manera comprensible los beneficios del producto o servicio y argumentar por qué van a resolver dicho problema o satisfacer dicha necesidad. En ocasiones, resulta de utilidad apoyarse en datos que respalden nuestra propuesta de valor.

 

En tercer lugar, también es importante hablar del mercado en el que nos situamos, si tenemos competencia o es una idea realmente innovadora y, un aspecto vital si aspiramos a obtener financiación, explicar cuál es nuestro modelo de negocio y la forma en la que prevemos obtener ingresos en un futuro lo más cercano posible.

 

3)Final: después de haber explicado los puntos clave, llega el momento de revelar nuestra verdadera intención. Puede que estemos allí porque necesitemos una pequeña o gran inversión para desarrollar un componente tecnológico, poseamos aspiraciones de internacionalizarnos, o simplemente busquemos colaboradores con un perfil determinado que se quieran sumar al proyecto.

 

La última frase debe convencer al público de por qué la idea de negocio es factible y otras personas deben creer y apostar por ella. Como colofón, hay que estar abierto y preparado para recibir todas las preguntas que hayamos podido suscitar, lo cual no deja de ser un buen indicador de interés por parte de la audiencia.

 

Si bien dominar el arte de la oratoria y la comunicación verbal es de suma importancia, no conviene descuidar el lenguaje no verbal. Entre otras cuestiones, es recomendable gesticular para enfatizar algo importante pero sin que resulte artificial, mirar a los ojos de nuestros oyentes y mostrarse de forma natural, transmitiendo entusiasmo a la par que confianza.

 

El “elevator pitch” ha de ser lo más impactante posible para destacar entre el resto de participantes. No obstante, su verdadera finalidad no es vender ni provocar acción alguna en ese momento, sino lograr una posterior reunión donde hablar con más detenimiento con aquellos inversores o colaboradores interesados.

 

Como expertos en oratoria y comunicación, desde La Fábrica de Discursos os proporcionamos una serie de consejos para que tengáis éxito a la hora de enfrentaros a esta situación:

  • Atraed la atención desde el principio.
  • Construid un discurso fácil de entender y recordar.
  • Utilizad un lenguaje comprensible para cualquier tipo de público.
  • Hablad con pasión y confianza sobre vuestro proyecto.
  • Ensayad. Practicad. Repetidlo tantas veces hasta que lo hayáis interiorizado.

Para terminar, os dejamos un ejemplo de “elevator pitch” que quedó ganador en un concurso nacional celebrado exclusivamente para premiar este tipo de discursos. En él, el participante comienza con una pregunta sobre un hecho desconocido para la mayoría de personas, para posteriormente explicar el problema y cómo va a solucionarlo la app que han desarrollado. Por último, hace una llamada a la acción ciertamente entusiasta.

 

 

 

 

 

Debéis tener en cuenta que no hay una estructura idónea de “elevator pitch”. ¡Construidlo de la manera que transmita mejor vuestro mensaje!

 

 

 

Elena Brasero, Consultora de Marketing y Comunicación de La Fábrica de Discursos

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