Análisis del discurso de Puigdemont en Bruselas: un intento de internacionalización del conflicto

Carles Puigdemont pronunció un discurso el pasado martes en el corazón de Europa, arropado por doscientos alcaldes catalanes, con vara de mando incluida, pertenecientes a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). Fue todo un alegato dominado por un tono combativo con reiteradas llamadas a la acción demandando a las instituciones europeas su implicación en el conflicto.

 

Inició la alocución dando las gracias a los líderes nacionalistas flamencos, presentes en el acto, muy comprometidos con el procés catalán, considerando su análoga situación de conflicto dentro del Estado belga, donde tienen que coexistir con los valones del sur.

  

El eje fundamental de este discurso giró en torno a la construcción de un maniqueísmo que presenta un conflicto dual entre dos actores. Por un lado, el opresor, el Estado español fascista y todos aquellos que lo apoyan. Por otro lado, la víctima, el pueblo catalán gravemente maltratado que busca liberarse del yugo que cercena su libertad política y prosperidad económica.

 

Incidiendo en lo anterior, nuestro director Fran Carrillo en su intervención al día siguiente en el programa de Ana Rosa de la cadena nacional Telecinco, comentó que la “teatralización” que hizo Puigdemont durante su discurso buscaba presentarse al mundo como lo que no son, un pueblo oprimido, y para tal fin utilizó términos muy agresivos refiriéndose a España como “Estado opresor” y “fascista”.

 

La finalidad de dirigirse a la concurrencia en varios idiomas, aunque fundamentalmente en francés, perseguía favorecer la comunicación con vistas a la internacionalización del conflicto, llegando al máximo número posible de receptores. Simultáneamente, lanzaba un mensaje a todos aquellos ciudadanos y entidades descontentos con las viejas élites y la costosa burocracia de la Unión Europea, con el fin de ganar adeptos a su causa.

  

La tergiversación de los hechos por parte de Puigdemont fue manifiesta al afirmar con rotundidad que el Estado español ha sido quien ha perpetrado un golpe de Estado contra un Parlamento legítimo y democráticamente elegido como el catalán. Muy al contrario, la realidad ha sido que el Govern ha traspasado de forma continuada los límites de la legalidad, no sólo con la celebración de un referéndum no autorizado que vulnera explícitamente la Constitución Española, sino además incumpliendo las propias leyes autonómicas y el Estatut de Cataluña.

  

Asimismo, hizo referencias históricas ciertamente sesgadas tratando de fundamentar sus iniciativas políticas rupturistas, como la alusión a Lluís Companys, quien proclamó la República Catalana en octubre de 1934, y que unos años después fue capturado y ejecutado por órdenes de Francisco Franco. Convendría aclarar que el dictador realmente reprimió a cualquiera que mostrara la más mínima disidencia con su régimen, incluso al propio general republicano Batet que sofocó en pocas horas la revuelta catalana.

 

Al final del discurso, Puigdemont interpeló a Juncker, Tajani y al resto de líderes europeos para requerirles su apoyo a la “lucha” de Cataluña en favor de las libertades y de la democracia. Diseccionando este mensaje, hay que explicar que en Comunicación Política se utiliza con frecuencia el recurso de la anáfora, es decir, la repetición de una misma estructura al principio y final de cada párrafo. Cuando lanzaba la pregunta: “¿es ésta la Europa que quieren”?, revelaba un contraste entre una Europa que consiente la opresión y  persecución de los pueblos con los anhelos de libertad de los mismos.

 

Como colofón, entendemos que no es una buena estrategia acusar a la Unión Europea de lo que Puigdemont considera que es proteger el fascismo y las restricciones de las libertades ciudadanas, si su intención es precisamente que tome partido a favor de sus reivindicaciones soberanistas. En cierto modo, está reflejando un estado de ánimo caracterizado por la frustración de que ningún país, incluso la propia Venezuela, ha reconocido su declaración de independencia. 

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